13 de julio de 2012

MONTCALM DESDE EL REFUGIO DE PINET

Ascensión familiar al Pico Montcalm desde el Refugio de Pinet, el último tresmil que me quedaba por ascender de la Cordillera,
Hola, me llamo Lide y desde pequeña he sido muy aventurera...
Mi primer dosmil, con dos años:

Mi primer tresmil, Estaragne, con 7:

Haciendo planes futuros:

Viajando en globo por encima de Vic:

Vía ferrata de Sorrosal:

Saltando a las pozas del Cañón de Formiga:

Rafting en el Ésera:

Mi hermano Ekain también ha sido aventurero y también ha subido varios tresmiles con el aita.
Pico de Alba:

Aragüells

La ama dice que cuando era más joven, también acompañaba al aita a subir tresmiles y cuatromiles, escalar en hielo y roca, o a hacer montañismo en Indonesia o Centro América, pero yo no lo he visto en fotos.
Hoy le vamos a acompañar los tres al aita al Montcalm, en la ascensión a su último tresmil del Pirineo, para dejar allí unas piedras que cogimos en la Playa de Ondarreta.
Dejamos el coche en el Parking de l´Artigue. Hacía mucho calor.

Menos mal que el comienzo era por el bosque y no pegaba el sol.

Además, cada hora nos parábamos a descansar.

A veces había que escalar, que es lo que más me gusta.

El camino era muy bonito, pero no acababa nunca.

Menos mal que por fin llegamos al Refugio de Pinet. Tardamos cuatro horas en subir.

El refugio era muy bonito, y estuvimos toda la tarde jugando con las cartas al comemierda:

Al día siguiente nos levantamos muy pronto, y para las ocho de la mañana ya estábamos preparados para subir.

El camino estaba bien señalizado. Casi todo el mundo quería subir a la Pica d´Estats.

Hacía un día muy bueno:

El comienzo del camino era muy bonito, por que había muchas flores.

Pero en seguida nos metimos en un valle donde no pegaba el sol, y hacía frío.

Además, había que atravesar nieve…

Dejamos atrás el Lago d´Estats, que tenía icebergs.

Y llegamos al del Montcalm, que era más grande.

A veces teníamos que andar por la nieve, y al fondo ya se veía el Montcalm. ¡Qué lejos estaba!

Estábamos más altos que los montes que había frente al refugio, el Pic Rouge de Bassiès, entre otros.


Poco a poco, fuimos subiendo hasta el Coll de Riufred.

Coll de Riufred. Llevábamos tres horas de subida. Detrás nuestro se veía la Pica d´Estats, la Punta Verdaguer y el Sotllo. El aita nos contó que ya había estado dos veces anteriormente en este collado y que no había querido subir a la cima por dejarla la última.

Desde aquí hasta Port Aventura, no había nadie más alta que yo.

La cima del Montcalm estaba aquí mismo...

Pero no acababa nunca…


Por fin vimos la cima…

a donde llegamos casi corriendo.

Por fín, a las doce, llegamos a la cima y nos abrazamos los cuatro. El aita dijo que le entró un bicho a los ojos, por que no hacía más que tocárselos por debajo de las gafas, pero yo ya se que estaba llorando de la emoción.

Luego, sacamos las piedras y las pusimos junto a la botella de champan que tenía guardada desde hacía muchos años, para sacar las fotos.

También subimos el piolet que Fidel le había regalado al aita para cuando subiese esta cima.


La ama, el aita y Ekain estuvieron bebiendo champan. A mi no me dejaron…

Estuvimos casi una hora en la cima, aunque hacía mucho frío. Yo escribí en el libro que había en la cima esto:

Soy Lide y tengo ocho años y venimos de Euskal Herria y me he cansado mucho y tenía mucho frío y han venido conmigo mi madre, mi padre y mi hermano y es el último tresmil de mi padre y me lo he pasado muy bien. Viva Euskal Herria.
Cuando empezamos a bajar, el aita dijo que había visto durante la subida un recorrido directo a la cima desde el Lago de Montcalm, y decidió que íbamos a bajar por ahí, aunque a la ama no le gustó nada.

El camino era muy divertido, ya que bajabas resbalándote. Además, aunque te cayeses, te quedabas sentada en el suelo.

Esquiamos por la nieve...

Bajamos muy rápido. Al fondo se ve la cima del Montcalm.

A veces había que escalar…

Al final, llegamos al Lago de Montcalm.

Ya sólo nos quedaba bajar hasta el refugio...


a donde llegamos a las 15:30 horas.

Como estaba un poco cansada, nos quedamos a dormir otra noche en el refugio. Además, así pasamos otra vez toda la tarde jugando a las cartas.

Después de cenar, el guarda, que se llamaba Patrick y era muy simpático, estuvo tocando la guitarra junto a otro guarda que tocaba el violín. Yo se tocar un poco el bombardino, pero no había ninguno en el refugio. Nos reímos mucho cantando Aux Champs Elysées y sobre todo Aline.

Al día siguiente, estaba todo lleno de niebla y estaba lloviendo. A nosotros no nos importaba por que sólo teníamos que bajar, pero había mucha gente que quería subír a la Pica d´Estats.
Cuando llegamos al coche, comenzaba lo mejor del viaje… nos fuimos a Port Aventura

Agur